Actores políticos y organizaciones de la sociedad civil nicaragüense en el exterior conmemoraron este 18 de abril el octavo aniversario del inicio de las manifestaciones de 2018. La efeméride se desarrolla en un contexto de división interna, caracterizado por la existencia de dos corrientes diferenciadas: los grupos que coordinan actividades en Costa Rica y la facción denominada “Azul y Blanco” o “Autoconvocados” en Estados Unidos, quienes mantienen discrepancias sobre los lineamientos políticos del movimiento.
Un sondeo de reacciones realizado por Infomedio entre ciudadanos nicaragüenses que viven en Costa Rica, Nicaragua, España y Estados Unidos, revela una creciente desconexión entre la base social que participó en las protestas de 2018 y los actuales liderazgos políticos.
Muchos de los entrevistados, quienes anteriormente integraron brigadas médicas, cuerpos de voluntarios o participaron en bloqueos de vías (tranques), han abandonado el activismo para priorizar su inserción laboral y estabilidad económica en los países de acogida.
En el caso de los exiliados en España, exintegrantes de brigadas médicas voluntarias señalan la existencia de un «alto costo personal» derivado del exilio y critican lo que perciben como una búsqueda de cuotas de poder por parte de los dirigentes actuales. Se establece un paralelismo histórico con los sucesos de 1979, señalando una brecha entre quienes ocupan cargos de dirección y quienes enfrentaron las consecuencias físicas y legales del conflicto.
En Estados Unidos, profesionales nicaragüenses en el exilio expresaron su rechazo a los liderazgos vigentes, citando una falta de unidad y un desconocimiento de las figuras que actualmente encabezan las organizaciones. El informe técnico destaca que la prioridad de esta población se ha desplazado hacia la supervivencia económica tras haber abandonado sus carreras y propiedades en Nicaragua.
Desde el interior de Nicaragua, el reporte indica que la administración gubernamental ha consolidado el control territorial mediante un incremento en las medidas de represión. Los ciudadanos consultados señalan que la oposición en el exterior no aborda temas de interés local inmediato, tales como el costo de la canasta básica y el acceso a la salud, lo que profundiza el distanciamiento con la población interna.
En Costa Rica, se reporta un debilitamiento de las estructuras de movilización. De acuerdo con los testimonios, el fallecimiento de Roberto Samcan generó un incremento en el temor de la comunidad exiliada, lo que derivó en una disminución del perfil público de muchos activistas y el predominio de organizaciones formales sobre el movimiento de masas.
La tendencia identificada entre los nicaragüenses consultados muestra un cambio de enfoque: de la demanda directa al gobierno de Nicaragua se ha pasado a una exigencia de unidad y renovación a los dirigentes de las mesas políticas. Las entrevistas concluye que, a ocho años del inicio de la crisis, la represión ha adquirido un carácter transnacional, mientras que el exilio se percibe como un proceso de alta complejidad y vulnerabilidad para quienes lo integran.
